Cómo calcular la rentabilidad real de tus inversiones

Cuando se habla de invertir, todos queremos saber lo mismo: ¿cuánto estoy ganando realmente?. Sin embargo, muchas veces se comete el error de fijarse solo en los números “bonitos”, sin tener en cuenta factores como la inflación, los impuestos o el tiempo.
Calcular la rentabilidad real de tus inversiones es clave para saber si tu dinero está creciendo o, en realidad, está perdiendo valor.

En este artículo te explicaré cómo hacerlo paso a paso, con ejemplos prácticos y fórmulas simples que cualquiera puede aplicar.


1. Rentabilidad nominal vs. rentabilidad real

Lo primero que debes entender es que no toda ganancia es una ganancia real.

  • Rentabilidad nominal: es el porcentaje que ves en tu inversión sin ajustar por nada. Por ejemplo, si inviertes 1.000 € y un año después tienes 1.080 €, tu rentabilidad nominal es del 8 %.
  • Rentabilidad real: es lo que realmente ganas después de descontar la inflación, los impuestos y las comisiones.

👉 Si la inflación ese año fue del 5 %, tu poder adquisitivo solo aumentó un 3 % real (8 % nominal – 5 % inflación).
Así que, aunque tus números crezcan, podrías estar perdiendo poder de compra sin darte cuenta.


2. Cómo calcular la rentabilidad nominal

Para empezar, usemos la fórmula básica: Rentabilidad nominal=Valor final−Valor inicialValor inicial×100\text{Rentabilidad nominal} = \frac{\text{Valor final} – \text{Valor inicial}}{\text{Valor inicial}} \times 100Rentabilidad nominal=Valor inicialValor final−Valor inicial​×100

Ejemplo:
Invertiste 2.000 € en un fondo y al cabo de dos años tienes 2.400 €. 2.400−2.0002.000×100=20%\frac{2.400 – 2.000}{2.000} \times 100 = 20 \%2.0002.400−2.000​×100=20%

Eso significa que obtuviste una rentabilidad nominal del 20 % total o aproximadamente 9,5 % anual compuesto.

Hasta aquí todo bien, pero eso no te dice cuánto ganaste realmente.


3. El efecto de la inflación

IPC: inflación general y subyacente interanual en España por mes| Statista

La inflación es el gran enemigo silencioso de los inversores. Es la pérdida de poder adquisitivo del dinero con el paso del tiempo.

Si en un año la inflación es del 6 %, todo lo que compres cuesta un 6 % más. Así que, aunque tu inversión suba un 6 %, en realidad estás empatando, no ganando.

Para calcular la rentabilidad real ajustada por inflación, se usa esta fórmula: Rentabilidad real=1+Rn1+i−1\text{Rentabilidad real} = \frac{1 + R_n}{1 + i} – 1Rentabilidad real=1+i1+Rn​​−1

Donde:

  • RnR_nRn​ = rentabilidad nominal (en decimal, por ejemplo 0,08 para 8 %)
  • iii = inflación (también en decimal)

Ejemplo:
Si tu inversión rindió un 10 % y la inflación fue del 5 %, entonces: 1+0,101+0,05−1=0,0476⇒4,76%\frac{1 + 0,10}{1 + 0,05} – 1 = 0,0476 \Rightarrow 4,76 \%1+0,051+0,10​−1=0,0476⇒4,76%

Tu rentabilidad real fue de 4,76 %, no del 10 %.


4. No olvides los impuestos

Otro factor que reduce tu ganancia real son los impuestos.
En España, por ejemplo, las ganancias de capital tributan entre un 19 % y un 28 %, dependiendo del importe.

Supongamos que ganaste 500 € de beneficio y tributas al 21 %.
Eso significa que 105 € van a Hacienda, y te quedan 395 € netos.

Tu rentabilidad nominal del 10 % baja automáticamente a 7,9 % después de impuestos, y si además restas la inflación del 5 %, tu rentabilidad real se reduce al 2,7 %.

Mucha gente cree que gana, pero al descontar todo, apenas mantiene su dinero.


5. Cuidado con las comisiones

Los fondos de inversión, ETFs o gestores financieros cobran comisiones que, aunque parezcan pequeñas, pueden erosionar tus ganancias con el tiempo.

Por ejemplo, si un fondo cobra un 1,5 % anual y te ofrece un rendimiento del 6 %, en realidad solo estás ganando un 4,5 % nominal antes de impuestos e inflación.

👉 Por eso, siempre es recomendable comparar productos con costes bajos, como los fondos indexados o los ETFs, que suelen tener comisiones por debajo del 0,3 %.


6. Rentabilidad anualizada: el valor del tiempo

Si tu inversión dura varios años, no basta con mirar el porcentaje total; necesitas saber cuánto te rindió cada año en promedio.

La fórmula de la rentabilidad anual compuesta (CAGR) es: CAGR=(VfVi)1n−1\text{CAGR} = \left(\frac{V_f}{V_i}\right)^{\frac{1}{n}} – 1CAGR=(Vi​Vf​​)n1​−1

Donde:

  • VfV_fVf​ = valor final
  • ViV_iVi​ = valor inicial
  • nnn = número de años

Ejemplo:
Invertiste 5.000 € y después de 4 años tienes 6.500 €. (6.5005.000)14−1=0,067⇒6,7%\left(\frac{6.500}{5.000}\right)^{\frac{1}{4}} – 1 = 0,067 \Rightarrow 6,7 \%(5.0006.500​)41​−1=0,067⇒6,7%

Tu inversión creció a un ritmo medio del 6,7 % anual compuesto.

Este número te permite comparar inversiones con diferentes duraciones y elegir la que realmente fue más rentable.


7. El poder del interés compuesto

El interés compuesto es lo que hace que el dinero trabaje para ti.
Consiste en reinvertir las ganancias para que generen más rendimientos.

Por ejemplo, si inviertes 1.000 € al 8 % anual durante 10 años, al final tendrás 2.158 €.
Pero si retiras los beneficios cada año, solo tendrás 1.800 €.

Esa diferencia demuestra cómo el tiempo y la reinversión potencian la rentabilidad real.


8. Cómo saber si tu inversión vale la pena

Una forma sencilla de evaluar tus resultados es compararlos con la inflación promedio o con un índice de referencia (como el IBEX 35 o el S&P 500).

  • Si tu rentabilidad real está por debajo de la inflación, estás perdiendo poder adquisitivo.
  • Si está por encima, tu dinero realmente crece.

No se trata de buscar la inversión con el mayor porcentaje, sino la que mantenga y aumente el valor real de tu dinero con el menor riesgo posible.


9. Conclusión: la cifra que realmente importa

Calcular la rentabilidad real de tus inversiones no es solo una cuestión de matemáticas, sino de ver la realidad sin maquillajes.
La inflación, los impuestos y las comisiones pueden comerse buena parte de tus ganancias si no los tienes en cuenta.

Por eso, cada vez que veas una inversión con “rendimiento del 10 %”, pregúntate:

  • ¿Qué rentabilidad me queda después de impuestos?
  • ¿Cuál es la inflación actual?
  • ¿Qué comisiones me cobran?

Solo entonces sabrás si realmente estás ganando dinero o si simplemente tu capital se mantiene a flote.

Invertir con cabeza es entender que el número real es el que preserva y multiplica tu poder adquisitivo, no solo el que se ve bien en la pantalla.

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